lunes 4 de octubre de 2010

Tomás Gómez y el PSM

Noche dulce para Tomás Gómez salvado de los Savonarolas que empezaban a encender la pira en su partido. Ya vendrá la Santa Inquisición de Esperanza a hurgar en la herida socialista de hoy, pero de momento el imbatido Gómez sueña con destronar a la marquesa consorte de la Puerta del Sol, poner un acento morado y rojo, en el balcón de la Casa de Correos y de paso gobernar como buen alcalde, este poblachón que va más allá de la villa y que es toda una provincia.

Tomás Gómez, dicen, se ha enfrentado a Zapatero, lo que le da un prurito rebelde entre las almas pijas del PP, entre esa muchachada gomosa que lleva en la sobaquera La Gaceta y postea alegremente en LD, HO y de las JONS. Pero Tomás Gómez ha querido hacer un discurso con el poder de las nuevas tecnologías 2.0 y construir socialismo igualitario en una Comunidad de desigualdades rampantes, de rupturas golfísimas entre barrios, de girones desgarrados entre distritos y pueblos, de riqueza obscena y de obscena pobreza. El problema que tendrá Tomás Gómez reside en averiguar si quedan socialistas o izquierdistas en esta capital de diseño y argamasa, en ese cinturón rojo cada día más cyan, en las vegas del Tajo, del Tajuña o del Henares y en las Sierras. 

Puede Tomás Gómez tomar impulso, con el empujón venenoso de los medios de la derecha que aspiran a que de mano interna se despeñe Zapatero y con él,  el socialismo por años sin término. Pero esa no es la cuestión. El nudo gordiano de esta formidable batalla de Gómez frente al Cancerbero de la Puerta del Sol es saber si hay espacio para el socialismo en esta región trufada de ricos acumulados de aluvión en Madrid y que si ellos con la tronera cargada, las alforjas llenas de millones y de reproches a Zapatero le permiten gobernar y sacar esta orgía de despropósitos e iniquidades del Kilómetro Cero.

Madrid vive en el populismo derechista primario apoyado en la mentira mediática y en la sinvergonzonería de una Presidenta que se chulea de los madrileños, pero que éstos,  fascinados por su casticimos de los dos cojones, la vitorean como a Joselito en las Ventas. Y mientras, piedra a piedra, el tejido social madrileño se atomiza y las redes de protección se desmoronan. El oropel de las finanzas y de los burócratas todo lo oculta, pero este Madrid quedará como campo de Atila. 

Por eso el reto de Tomás Gómez es ciclópeo. Necesita al menos 1, 3 millones de votos o que con Izquierda Unida sumen 1,7 millones de votos. Una tarea a la altura de los héroes. Creer que puede haber una sociedad más justa, más equitativa, que funcione mejor, con más oportunidades y que sea más solidaria. Ahí es nada el reto que tiene por delante.

Lo de saber  si Zapatero es un pato cojo se lo dejamos a la derecha, que siempre gustó de la caza.