lunes 25 de octubre de 2010

Pa Negre (Pan Negro)

Cuando fui el viernes al cine esperaba ver una buena película. Y salí muy satisfecho. Se confirma que Agustí de Villaronga es probablemente uno de los mejores directores de cine Europeo , con una visión muy personal. Pa Negre, basada en una novela de Emili Teixidor, es con toda justicia la mejor película española del año. Es inquietante, dura, lúcida, honesta y muy dinámica.

El núcleo central está en un niño que observa su pequeño mundo de miserias de la postguerra en la Cataluña central. Con ese fondo, la clave de la película no se encuentra en la dialéctica de buenos y malos, de vencedores y vencidos, que aunque aparece, se deja sobrepasar por otra lucha más importante: El derecho a ser diferente en medio del mundo que a uno le rodea, el derecho a la singularidad sin ser aplastado. Y entre otras singularidades el reconocimiento de una pulsión sexual diferente a la norma general.

En ese punto descansa la percepción del mundo del niño protagonista. El niño se descubre en un acontecimiento terrible, y descubre en sus padres, en sus familiares, primos y sobrinos, en sus conocidos, la mentira y el ocultamiento que al verse contrastado con su realidad le impulsaran a tomar una decisión compleja y dura.

Villaronga ha tomado partido por los vencidos y los diferentes, pero no los ha canonizado. Los ha desnudado y confrontado a sus miserias, tan humanas y tan atroces. Los vencidos no fueron seres angélicos, aunque pudieran tener razón. Y de nuevo ha conseguido unas interpretaciones magistrales de niños, adolescentes y adultos. Repite de modo, por ejemplo,  excelente el Ramallo de  "El Mar" en el papel de Farriol. En todos se ve la humanidad compleja, salvo en el personaje de Sergi López, muy plano.

También Villaronga se encuentra a gusto describiendo los rastros de la enfermedad y cómo en seres enfermos la pureza de intenciones puede sobresalir por encima de ella. Así mismo, refleja con maestría y con algo pudor la crudeza del odio al diferente y también recrea con lirismo y con ternura esa tímida pulsión inocente. Ya lo había hecho en la obra maestra de “El Mar”, desasosegante e inquietante película.

En definitiva una magnífica obra cinematográfica del cine español, que desgraciadamente no tiene el público que se merece. Y también por favor vayan a verla en catalán, si es que pueden.