Cuenta Raúl del Pozo que el Jersey de lana con el que siempre le conocimos era su bandera. Más que eso, era una metáfora de cómo un líder sindical mostraba sus credenciales: humildad, compromiso y coherencia. Unas credenciales que la izquierda caviar ha perdido. Marcelino Camacho, ni se dobló, ni le humillaron. Murió con sus convicciones y con poco capital. Sólo su trabajo y su independencia. Ayudó a crear un sindicalismo obrero del que hoy muchos reniegan y que otros vendieron al mejor postor. Camacho era atropellado y testarudo, pero traslucía una sencillez y una candidez en los ideales de una manera irreprochable.
Hace apenas un mes, al resto del moviento sindical que queda, se pegó un costalazo histórico con la saña y la sonrisa sardónica de unos trabajadores desclasados, de una clase media medrosa y fatigada, y de un capital maravillado con su fin de la historia. Camacho jamás renunció a llamar clase obrera a todo aquel que viviera de un salario y apeló siempre a la conciencia de clase. Nunca entendió periclitada esta definición mientras existiera el sistema capitalista, nunca renunció a su transformación pacífica en otra cosa que acabara con la explotación. Porque, hoy los mileuristas están explotados por mucha corbata que vistan y mucho crédito para plasmas que les hayan concedido, porque los ochocientoseuristas siguen explotados en sus condiciones y en sus salarios, porque los seiscientoseuristas son también explotados.
Por eso causa sonrojo ver a aquellos que quieren cargarse el movimiento sindical vayan de plañideras al duelo, entre otros Cristóbal Montoro.
PD: Acabo de ver a Luis de Guindos en Tv, diciendo la causa real de nuestro desastre económico que hoy sufrimos. Luis de Guindos fue Secretario de Estado bajo el imperio de Rodrigo Rato. Dice que desde hace 10 años, yo diría algo más, nuestra República coronada sufre un problema de inflación de crédito. Y que ahora ha de ajustarse. ¿Quiénes estimularon la economía para que surgiera la burbuja inmobiliaria y con ella toda la inflación de crédito para que España llegara a que el sector privado deba el 170% del PIB? ¿Quién gobernaba tan sabiamente que estimuló este desafuero?
Por eso la conciencia y la lucha que representa Marcelino Camacho, es la mejor bandera para transformar esa economía podrida y tratar de impedir que quienes sufren más las consecuencias de esta orgía de apalancamiento sean los paganos de esta locura.

4 comentarios:
Hay otra cosa de Camacho que me parece sobresaliente: una persona que estuvo tantas veces en prisión con el franquismo por cuestiones entonces juzgadas por el Tribunal de Orden Público jamás se arrogó en salvador de la patria contra Franco. Él simplemente contaba lo que había vivido, sin más pretensión y sin darse importancia (a ese respecto recomiendo ver el primer capítulo de "La Transición", de Victoria Prego y Elías Andrés).
En estos tiempos en los que hasta los que no tenían edad para luchar contra el franquismo o no estaban en España se atribuyen todo tipo de méritos, la actitud de Camacho resulta de lo más refrescante.
besos
K
I fully agree :)
El fracaso de la última huelga general se explica por lo siguiente.
1-Miedo; Con un paro de casi 5 millones de parados y viendo como están las cosas para encontrar trabajo una vez que lo has perdido, ir a la huelga no es ninguna prioridad. La mayoría de los trabajadores han perdido la esperanza y solo quieren conservar el puesto que tienen hasta que pasa el temporal.
2- Desilusión; Poca gente cree en políticos, sindicatos e instituciones. Con poder pagar la hipoteca y de vez en cuando tener un "exceso" tienen más que suficiente.
Todo esto sumado a la campaña mediática en contra de los sindicatos que ha hecho cierta parte de los medios de comunicación suman los ingredientes necesarios para el bofetón que se pegaron los sindicatos en el 29-S
PD: ¿Puedes oscurecer la letra de los comentarios? se lee con mucha dificultad.
Saludos.
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