El primero era reforzar los partidos mayoritarios que artificialmente se habían gestado, la UCD desde el poder post-franquista y reformista y el nuevo PSOE engordado por Willy Brandt, Olof Palme y la CIA.
El segundo era alejar al Partido Comunista lo más posible del poder con un sistema que refuerza el bipartidismo.
El tercero era no repetir el marasmo parlamentario de la II República con la sobrerrepresentación de las minorías.
Y el cuarto y muy Kelseniano era dar solidez a los partidos políticos y convertirlos en entramado institucional del Estado.
Todo ello y a la vista de las primeras elecciones democráticas las líneas generales del Real Decreto –Ley del 77 se constitucionalizaron para que su espíritu y letra se vieran protegidos por los mecanismos de una reforma agravada de la Constitución.
Treinta y tres años después, los partidos mayoritarios son incapaces de modificar una ley electoral y su mandato constitucional , que si en la Transición pudo tener su lógica, hoy es la perfecta escusa para la desafección electoral. Las corruptelas y la ausencia de control democrático de los partidos incide en una cada vez mayor abstención y la ausencia de lógica electoral, convirtiendo las legislativas generales en unas falsas presidenciales.
Los partidos mayoritarios son los responsables de que esta situación que les beneficia, porque los aparatos controlan el poder del Estado por cuotas y sin control, no cambie. En sus manos están los tres quintos de cada cámara.
Contra lo que cree mucha gente, los partidos nacionalistas no tienen sobrerrepresentación. La diabólica mezcla de muchas circunscripciones pequeñas y la corrección proporcional de la regla D’hont, hace que el PP y el PSOE estén sobrerrepresentados, los nacionalistas correctamente representados y los partidos de ámbito nacional minoritarios infrarrepresentados o expulsados de las Cortes Generales.
Kelsen, que fue el gran creador del Estado Constitucional moderno y cuyas ideas están plasmadas en nuestra constitución de un modo manifiesto, creyó en un sistema proporcional de circunscripción única para todo el estado y con partidos políticos de masas fuertes dentro del aparato institucional del Estado pero con un funcionamiento democrático.
Ninguna de estas previsiones de Kelsen, se han llevado a cabo y su sentido se han pervertido en estos años. PSOE y PP se han beneficiado de este sistema y han logrado expulsar al CDS, y arrinconar a IU. Han coartado el brote del voto ideológico y han favorecido el voto útil. Y sobre todo se han reído de los españoles y de los intentos por sanear y democratizar la vida de los partidos y la vida pública. Ahí está el vergonzante y ridículo Cristóbal Montoro diciendo que la reforma electoral no interesa a los españoles porque España es un país bipartidista. Bipartidista malgré lui, bipartidista porque los mayoritarios así lo quieren. Con este sistema se empobrece la democracia, por ser de listas cerradas y bloqueadas, se impide el voto ideológico y se favorece el voto útil y se forman bisagras parlamentarias con fuerzas nacionalistas que cumplen su función.
Propuestas.
De vez en cuando se oyen barrabasadas del calibre: “ hay que impedir que los nacionalistas entren en el congreso” o “ circunscripciones uninominales ya”. Como no hay reflexión ni saben las consecuencias que ello acarrearía, es mejor tomarlas a beneficio de inventario. Sin reforma constitucional, la propuesta de la Universidad de Granada que asumía UpyD parace interesante. Con reforma constitucional existe una magnífica de los profesores, Dr. Carlos Alarcón de la Universidad de Huelva y Dr. Ramón Soriano de la Universidad Pablo de Olavide . Yo me he tomado la libertad de resumir y modificar muy levemente esta propuesta intelectualmente sobresaliente y políticamente arriesgada.
Sería así:
a) España quedaría dividida en 200 circunscripciones electorales para el Congreso de los Diputados. Cada CC. AA y Ceuta y Melilla contaría con una. El resto se repartirían en función de la población. Las circunscripciones dentro de CC.AA serían homogéneas de población.
b) Cada circunscripción sería binominal, es decir, se elegirían dos diputados por circunscripción.
c) Cada elector tendría que votar en dos urnas:
1. En la primera urna votaría por el candidato que prefiriese de su circunscripción. Cada partido, agrupación electoral o coalición podría presentar a dos candidatos por circunscripción.
2. En la segunda votaría al partido que prefiriese y ese voto se acumula para todo el Estado.
d) El reparto de escaños se haría como sigue:
1. El candidato que más votos hubiera obtenido en cada circunscripción (200) según el voto de la primera urna sería elegido Diputado. (Sistema clásico mayoritario)
2. El segundo diputado de cada circunscripción saldría del colegio nacional de votos que cada partido hubiera ido acumulando. Cada partido obtendría una cuota escaños en función de sus votos de la segunda urna. Tendrían derecho al reparto todos aquellos partidos que tuvieran más del 0,5 % del total de los votos válidos emitidos (1/200 ). La asignación comenzaría con el partido que menos escaños hubiera obtenido de cuota, y sería adjudicado a aquel candidato de su partido que mayor porcentaje de votos hubiera obtenido en una circunscripción y que no hubiera resultado elegido en la primera urna. Y así hasta completar los diputados restantes y todos los partidos con cuota de diputados.
Con esto se consigue un sistema mixto abierto, donde son los electores los que eligen a los diputados de verdad y donde se permite el voto ideológico y la pluralidad evitando un bipartidismo; también permite la gobernabilidad y evita una fragmentación excesiva. El control de los elegidos, como base de una democracia sana, se hace patente en cuanto que los diputados lo serían de un distrito y no por designación graciosa de unas cúpulas que sólo propondrían los candidatos.
En definitiva una propuesta para ser debatida. Los más perjudicados de esta propuesta sin duda los mayoritarios y especialmente el PP que perdería gran parte de su sobrerrepresentación. ¿Condenada al fracaso?
Los Senadores serían elegidos por los parlamentos de las CCAA según su censo en razón de un senador por cada medio millón de habitantes con el mínimo de uno para cada CCAA y Ciudad Autónoma.

7 comentarios:
¿Qué opinas de la elección directa del presidente del gobierno?
Pues que en un sistema parlamentario no tiene sentido. Sólo ha existido un caso en la historia de las democracias Parlamentarias. Fue el casod e Israel. Lo han terminado aboliendo. Si tenemos un sistema parlamentario, que lo sea. SI no sería un sistema presidencialista. Somos una monarquía parlamentaria. ¿Seremos una República Presidencialista? POr cierto, si se eligiera el PG directamente es muy probable que no hubiera existido ninguno del PP.
Bueno, si podemos ser una monarquía confederal, no veo por que no podemos ser una monarquía presidencialista.
En la práctica, las elecciones al parlamento se ven desnaturalizadas por que se toman como elecciones a presidente de gobierno.
No me importa que el resultado de elegir directamente al presidente favoreca a unos o a otros sino que sea más o menos justo.
Querido Amfortas,
Análisis impecable, que compartimos desde hace tiempo, de las razones y fundamentos que engendraron la Ley Electoral que, junto con la LOPJ de 1985, articula la Monarquía de Partidos (vulgo partitocaracia) "realmente existente".
Diferimos parcialmente en las propuestas. Abogo como bien sabes por elecciones separadas del legislativo (unicameral, sistema mayoritario con circunscripciones uninominales) y del ejecutivo (sistema presidencialista, coronado o no), que introduciría por primera vez la libertad política en España, permitiendo voto ideológico, control de poderes,sacar a los partidos del Estado, expresión de la diversidad en la representación parlamentaria y unidad nacional en la goberanción.
Si no es posible asumir la revolución democrática por los caletres tan kelsenianos y por la acendrada costumbre latina del estado corporativo, me quedo con tu propuesta de reforma electoral. Matizando la solución bicameral. Federalicemos lo que ha sido ahistoricamente federalizante y tengamos un senado con 55 escaños (3 por comunidad autónoma, 2 Ceuta y 2 Melilla), y ya puestos pensemos alguna fórmula para que los municipios tengan representación...
Un fuerte abrazo,
Pablo T F.H.
Querido Pablo: no sabes la alegría de leerte. Tu análisis lo conozco y sé por dónde viene. Es atractivo. Discrepamos en algunos términos. Pero como tu sabes, si seguimos como hasta ahora vamos a una restauración bis. Pensábamos que los días del Conde de Romanones habían pasado. Pues no. La historia se repite y esta vez como farsa.
Un abrazo enorme desde aquí, tierra casi muerta. Ya lo verás si es que no lo sabes ya.
Yo no veo que el problema sea tanto que si federalizaciones o que sin federalizar. Yo creo que lo más infumable de nuestro sistema electoral es el privilegio a los partidos mayoritarios y a los nacionalistas. ¿Que tiene de justo que el PNV o CiU tengan más escaños que IU en el Parlamento español habiendo sacado menos votos? Es un sistema electoral hecho a la medida de la burguesía y en contra del electorado de las clases populares
Querdo Alfombril, como sobradamente se ha dicho no son los partidos nacionalistas los que están sobrerrepresentados, si no los partidos mayoritarios.
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