lunes 8 de diciembre de 2008

El dia de la Constitución.



Hoy día 9 de Diciembre, es el día de la Constitución. De la II República claro. No estaría nada mal que 77 años después se adaptara a los tiempos que corren. Pero claro hay prebostes liberalones, como nuestros amigos de red liberal que se postulan seguidores de Hayek, un nazi travestido de liberal, y si no lean Camino de Servidumbre, una obrita que es digna de papel higiénico o como una vez dijo Reich Ranicki de una novela, lástima del árbol talado, que nos dan lecciones a los progres. Todos los que propugan reformas a la carta otorgada del 78 son ingenieros sociales, comunistas, fascistas irresponsables, sesentayochistas y melenudos.
Estos liberalillos de nuevo cuño, con diarrea mental y un ignaro conocimiento del derecho constitucional, nos dan lecciones del aborto de constitución Americana, un engendro mal enmendado y peor redactado, contradictorio y en fin un desastre de técnica constitucional. Pero qué van a decir estos semianarcoides del derecho constitucional si son estado fóbicos. Es la petulancia de la avaricia. Añoran los textos liberal doctrinarios del que más chifle capador. Una sociedad del siglo XXI compleja, necesita de textos concretos pero al tiempo complejos y prolijos.
Es muy probable que la Constitución que se celebra hoy, contuviera errores como Sosa Wagner criticó hace poco en El Mundo, y que la del 78 que padecemos, una emanación de las leyes del 18 de Julio que un ficticio consenso basado en el silencio de los derrotados, no sea un dechado de virtudes. Es muy probable que el engendro territorial se base en una inexacta y poco prolija reglamentación de las competencias y una apertura ad infinitum de la estructuración territorial. Pero la frustración de la Izquierda viene de la absoluta desatención de los principios rectores del Capítulo III del Título Primero y el Título VII.
Todo el mierdón derechil se queja del Título VIII, la estructura territorial deforme y elefantiástica, pero nadie del VII inaplicado de cabo a rabo, y especialmente el olvídadísimo artículo 131, que bastaría para hacer socialismo sin despeinarse:
Artículo 131
1. El Estado, mediante ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su más justa distribución.

Pero nada, esta patulea de liberalillos campazas a dar titulares criticando a la izquierda porque la izquierda no quiere la paz social. Seguramente la que ofrecen ellos, la de los cementerios llenos de rojazos que hacen de moqueta para su masturbaciones liberales desde luego no. En fin la Constitución de 1931, con sus errores, prefiguró un estado SOcial y democrático y ciertos valores de ella se incrustaron en la de 1978, emanación del 18 de Julio. No se conocen ni por el forro y como una vez dijo Miquel Roca, ponente de la Constitución, el Título VII y especialmente el Art. 131, se puso para no aplicarse nunca. Pues así estamos, con los hayekianos subidos al monte y la izquierda abanicando ranas en la estética de la nada.

jueves 4 de diciembre de 2008

Pedro Castro de trazo grueso.



Tenemos al tribuno de Getafe, Pedro Castro, socialista antañón desde el 79 gobernando su taifa con mano dura con guante de seda. Es vehemente enfático, socarrón y fumador empedernido. Se fuma el aire a grandes bocanadas y se atropella en una torrentera de palabras no universitarias. Pero a base de tesón, mucha calle, socialismo suave pero clásico ha sido un referente en el sur de Madrid, transformado, ganado para la dignidad y bastión rojo en la decadencia liberalísima de Madrid mandado por el PP.


Ayer nos propicia un discurso con contenido y con borlas de adamasquinada de claridad:


"¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?",

miércoles 3 de diciembre de 2008

Los meapilas y el crucifijo.



Hoy que nos almorzamos un asesinato de la ETA para ver si paran el obrón del AVE, iba siendo hora de reflexionar sobre la caterva de meapilas, liderados por la JCYL y el arzobispo de Valladolid, Don Braulio, por el asunto del crucifjo.

Sea que estamos en un estado aconfesional. Eso quiere decir que la religión no tiene relevancia en el ámbito público y que las administraciones públicas son neutrales ante el hecho religioso. En una escuela pública cuando se cuelga un crucifijo, se vulnera la neutralidad. No porque el crucifijo sea molesto, sino porque un establecimiento público exhibe un símbola de una determinada religión. Si fuera un hecho cultural, como dice Don Braulio, en Melilla deberían colgarse en las paredes medias lunas. Y no. La aconfesionalidad del Estado quiere decir que las administraciones públicas se han de absterner de pronunciarse, posicionarse en favor de algún credo o celebrar algún ritual . Y que las acciones privadas con relevancia pública pueden contar con el apoyo logístico de la Administración pública. Así se desprende del artículo 16 de nuestra sacrosanta constitución.

Que la mayoría se diga católica en España, es irrelevante en la institucionalización de la fe en la esfera pública. El Estado es neutral y no tiene religión. Porque si en la vida pública tuviera trascendencia pública la religión, podría llegar el caso en que un cargo público jurara sobre el corán o sobre la Torah. Y eso es absurdo. Tan absurdo como la queja tonta de los padres por la retirada del crucifijo. En una escuela pública, los símbolos religiosos sobran. Como creo que debería ser obligatoria para todos la enseñanza de la religión, una materia aconfesional que se fija en el hecho religioso.

Por tanto, esto meapilas del rosario, que andan con la daga adamasquinada bajo la media deberían dar un paso atrás. España ha dejado oficialmente de ser católica. Lean el texto que algunos se beben por partes.



Dentro de poco, lo de Tailandia. Manera sutil de cargarse la democracia.