
Hace una semana se filtraba a los medios, puede ser de manera interesada, la debilidad de la cantera de ETA. Hoy que han detenido al jefe de los comando operativos, se acentúa la visión de la semana pasada. Basta ver al detenido y su belleza, como diría Rilke, la belleza es el comienzo de lo terrible, para darse cuenta de que esa torva hermosura al servicio del mal se desangra por postmodernidad.
Txeroki, que así es el alias del detenido, participa de la inmensa belleza de otra de su cuadra, Idoia López Riaño, una mujer de ojos hermosísimos como una pantera negra, y en esa belleza nos recreamos preguntandonos por el mal que anida en su apostura. Si lucieran este palmito y anduvieran en el bucle del espejo, mejor nos iría a todos.
Como decíamos más arriba se filtraba, que los cachorros de la cosa de ETA, estaban el rollo de la hierba y otros estupefacientes, cuando antes ETA, con una ira puritana se dedicaba a funciones antidroga en los ochenta, para liberar a la muchachada vasca no sólo de la opresión española, sino también de los mundos paralelos de las drogas. Concebían los viejos guitarreros, que los suplementos del placer eran antirrevolucionarios e inhibidores de la lucha, garantía de juventud anestesiada. Y en eso se llevaban el parabien de muchos vasquísimos. Pero henos aquí envueltos en el fin de la historia y la muchachada ahíta de cosas se da al fornicio y al placer, como el resto de los españolitos y abandona la recia militancia de la kale borroka, entre otras cosas porque ya romper farolas y quemar cabinas, sale caro a los padres y sobre todo porque no hay cabinas que quemar- ellos tienen todos móvil de última generación. Según SEGI, la gremial juvenil de la caña, los grupitos de jóvenes no dejan de ser fumaderos de porros, plataformas de rock duro y plazas de amancebamiento, que dejan de lado la lucha y la conciencia. Es decir, las bases de ETA buscan el placer, y han descubierto la postmodernidad. Se acabó el pensamiento fuerte, la lucha por un ideal. Y ese es el principio del fin de ETA. Eso es más duro que la detención del bellísimo Txeroki.
Es la constatación de que la lucha por la liberación de Euskal Herria está muerta; no hay jóvenes que sostengan, salvo gamberradas de fin de semana, el acoso constante y eficaz del enemigo. Son chapuceros que en lugar de hacer puenting, se dedican a pegar tiros o poner bombas.
En fin, que tenemos a este guapo de carrera entre rejas y a los jóvenes borrokas emporrandose a a la salud de la patria vasca. Malas noticias para ETA, porque ha descubierto la postmodernidad y eso como la belleza es el comienzo de lo terrible para la cosa.




1 comentarios:
Que bien escribe usted, señor Amfortas... y que guapos los terroristas... una penica que se dediquen a hacer el mal de esa manera... y esa belleza solo cubre su falta de preparación, de cultura y de ideología... a ver cuanto dura Eta sin cabeza bella y maligna...
besos
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