
Desde la tragedia del miércoles en Barajas, un torbellino de información se ha desatado. Nunca antes en otras tragedias similares la manipulación grosera de los hechos había llevado a los familiares transidos de dolor, a la locura de bituminosa que se desprende de las reuniones que han llevado a cabo con la compañía Spanair y con la vicepresidenta. Estos familiares rotos por una tragedia descomunal, son la prueba espúrea de un periodismo repugnante que con mano diestra a encabezado el diario "EL MUNDO".
Sin encomendarse a nadie y haciendo gala de una presunción desvergonzada atribuye a la situación financiera el desastre de Barajas. Por encima de los ingenieros, técnicos y demás personal cualificado la Biblia de España ya zanja las causas del accidente. Sabemos que en una sociedad de la información, ésta es poder y dinero. Y el amarillismo, que es verborrea informativa reporta pingües beneficios. Sabemos que es muy duro, creo durísimo aceptar la muerte en circunstancias tan horrendas de seres queridos, pero lo menos que hay que intentar pedir es paciencia y cortas toda verborrea y diarrea desinformativa, porque ese chorreo de rumores, maledicencias y medias verdades están llevando a la locura a las víctimas.
Queriendo sacar carnaza, están estimulando la respuesta febril de los familiares.
Ante toda tragedia se requiere silencio, orden y dejar a los técnicos. Sin embargo se ha optado por el amarillismo más rastrero y campanudo. Dejen a los muertos en paz; que descansen en paz y que los familiares reciban consuelo, no mierda en tinta.




2 comentarios:
Pedir que el periódico El Mundo o que la COPE dejen de ser mierda en tinta o en altavoces es clamar en el desierto.
Lo de la COPE ya pasa de grotesco en ciertas ocasiones.
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