
Hoy “El confidencial” , http://www.elconfidencial.com/ , nos ilustra con pasión sobre el discurso encendido de David Cameron, líder conservador británico que supera en las últimas encuestas al premier Brown por 18 puntos.
Según este medio el discurso de Brown fue toda una agradable sorpresa porque fue contra la corrección política y el relativismo moral occidental heredero de una política de izquierdas. Puede que sea así, pero no es menos la hipocresía que expresa D.Cameron.
Afirma con rotundidad que la responsabilidad individual, típico discurso de la derecha, echa a perder los valores morales familiares, que la sociedad es incapaz de distinguir el bien del mal. Para eso están los conservadores, para enseñárnoslo.
Pero quizás no entre a valorar que los parámetros del bien y del mal los fija la derecha según sus intereses. Dice Cameron que lo jóvenes no tienen límites de los padres y por eso generan violencia en las escuelas. La causa, según el Tory preclaro sería la destrucción del núcleo familiar y la inmorAlidad y vagancia de los padres. Habría que preguntarle si las condiciones económicas, como salarios ínfimos, jornadas laborales extenuantes y largas, coadyuvan a que los hijos estén sin una referencia familiar. Es el típico discurso de derechas. La familia ha de educar. ¿Pero qué horas? La jornada laboral aprobada por el Consejo Europeo podrá alargarse hasta 65 horas. ¿Quién educará a los hijos? Con qué medios? Este discurso está para aquellos ingenuos que tengan chacha, pero no para el currito que trabaja a destajo por un sueldo ridículo y con horarios infernales. Y recordemos que eso en España ocurre con los mileuristas, el 60% de los asalariados.
Efectivamente la corrección liberal impuesta, impide distinguir el bien del mal. Está mal que todos los salarios deban indexarse por debajo de la inflación. Habría que decir de toda la masa salarial, pero los más bajos deben subir más que los de los directivos y altos cargos. Está mal que siga existiendo el secreto bancario para evadir impuestos en paraísos fiscales. Está mal que el empresariado y las clases altas traten de evadir impuestos mediante la configuración de sociedades instrumentales. Está mal que se mire con complacencia la evasión fiscal. Está mal que se elimine el impuesto sobre el patrimonio a las clases altas ¿ Se debe decir esto, Sr. Cameron? Está mal que existan viviendas compradas como bien de inversión mientras el acceso a la vivienda cada día es más costoso. Está mal que se precarice el sistema sanitario y se entregue a empresas privadas su gestión. Está mal que se utilice el vehículo privado a todas horas y en todas las circunstancias. Está mal que se persiga a las mujeres que abortan como si fueran el doctor Mengele. Está mal que se amplíen las jornadas laborales y se recorten derechos a los trabajadores. Y están mal otras muchas cosas que el señor Cameron y la derecha entienden que están bien.
Efectivamente el mal de este tiempo es no decir lo que está bien y está mal. Y la izquierda necesita decirlo, como el Señor Cameron lo ha dicho. El mal está en condenar a los de siempre a la miseria de siempre.
Según este medio el discurso de Brown fue toda una agradable sorpresa porque fue contra la corrección política y el relativismo moral occidental heredero de una política de izquierdas. Puede que sea así, pero no es menos la hipocresía que expresa D.Cameron.
Afirma con rotundidad que la responsabilidad individual, típico discurso de la derecha, echa a perder los valores morales familiares, que la sociedad es incapaz de distinguir el bien del mal. Para eso están los conservadores, para enseñárnoslo.
Pero quizás no entre a valorar que los parámetros del bien y del mal los fija la derecha según sus intereses. Dice Cameron que lo jóvenes no tienen límites de los padres y por eso generan violencia en las escuelas. La causa, según el Tory preclaro sería la destrucción del núcleo familiar y la inmorAlidad y vagancia de los padres. Habría que preguntarle si las condiciones económicas, como salarios ínfimos, jornadas laborales extenuantes y largas, coadyuvan a que los hijos estén sin una referencia familiar. Es el típico discurso de derechas. La familia ha de educar. ¿Pero qué horas? La jornada laboral aprobada por el Consejo Europeo podrá alargarse hasta 65 horas. ¿Quién educará a los hijos? Con qué medios? Este discurso está para aquellos ingenuos que tengan chacha, pero no para el currito que trabaja a destajo por un sueldo ridículo y con horarios infernales. Y recordemos que eso en España ocurre con los mileuristas, el 60% de los asalariados.
Efectivamente la corrección liberal impuesta, impide distinguir el bien del mal. Está mal que todos los salarios deban indexarse por debajo de la inflación. Habría que decir de toda la masa salarial, pero los más bajos deben subir más que los de los directivos y altos cargos. Está mal que siga existiendo el secreto bancario para evadir impuestos en paraísos fiscales. Está mal que el empresariado y las clases altas traten de evadir impuestos mediante la configuración de sociedades instrumentales. Está mal que se mire con complacencia la evasión fiscal. Está mal que se elimine el impuesto sobre el patrimonio a las clases altas ¿ Se debe decir esto, Sr. Cameron? Está mal que existan viviendas compradas como bien de inversión mientras el acceso a la vivienda cada día es más costoso. Está mal que se precarice el sistema sanitario y se entregue a empresas privadas su gestión. Está mal que se utilice el vehículo privado a todas horas y en todas las circunstancias. Está mal que se persiga a las mujeres que abortan como si fueran el doctor Mengele. Está mal que se amplíen las jornadas laborales y se recorten derechos a los trabajadores. Y están mal otras muchas cosas que el señor Cameron y la derecha entienden que están bien.
Efectivamente el mal de este tiempo es no decir lo que está bien y está mal. Y la izquierda necesita decirlo, como el Señor Cameron lo ha dicho. El mal está en condenar a los de siempre a la miseria de siempre.




2 comentarios:
Oh my.. this is the best blog.
consolidate loans
Qué pena el comment de arriba, qué descriptivo de todo.
Gracias por tomarte la molestia en contestar a Cameron (que por cierto, tiene cara de gilipollas).
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