martes 1 de abril de 2008

LA OTAN, UN CAMINO PELIGROSO

Terminada la guerra fría, acabó su sentido. Como alianza anticomunista tuvo su razón de ser. Colocó al mundo al borde del terror y enervó el ansia de paz .
El nuevo orden internacional de Bush I dejó claro que la OTAN sería el instrumento del neo-trotskismo reconvertido en Teo-Con que se confirmó con Bush II y el interregno Clinton.

No me imagino a Ceaucescu, desde su tumba, contemplando cómo se celebra en Bucarest la cumbre de la OTAN. Sic transit gloria mundi.

Desde hoy la OTAN trata de definir su papel, tras su ampliación. Parece, y es intención americana, cercar a Rusia y su entorno. Ucrania y Georgia, discípulos convertidos como San Pablo, gracias a las revoluciones Naranjas subvencionadas, son el caballo de batalla. Rusia puede dar una coz violenta si siente que se le aprisiona en un nuevo cordón sanitario, pero lo que es peor, la coz rusa será en el lomo de la inexistente y floricultural Unión Europea. Le basta a Rusia con cerrar el grifo del gas y del petróleo.

Uncida del ronzal americano la OTAN está dividida y la política de Kosovo y Afganistán y el aumento de tropas traerá más división, porque las cajas de los Estados están exhaustas y no se pueden pagar aventuras por interés de USA y no del resto de los aliados.
Y todavía puede encrespar más los ánimos en el avispero de los Balcanes si Estados Unidos acepta la entrada de Macedonia en la Alianza. De hecho Macedonia, no es el nombre internacionalmente aceptado, está impugnado por Grecia, ARYM (antigua república yugoslava de Macedonia) FYROM en su acrónimo inglés, con una minoría albanesa muy poderosa -razón de más para USA- es un pequeño estado que sirve de encaje a la política de aislamiento del glacis Ruso. Le sigue la entrada posible de Albania, y Croacia, para apuntalar la independencia de Kosovo y el aislamiento de Serbia.
USA vuelve a despreciar la complejidad Europea. Y por eso quiere a toda costa que la OTAN se consolide por encima de una legítima Unión política autónoma que desemboque en un cuerpo militar propio de la UNION Europea. De ahí el empecinamiento en sostener a la OTAN en tiempos de post guerra fría. Se sacan el as de la lucha contra el terrorismo de origen islamista, pero eso es estirar los estatutos de la Alianza. Es más bien el intento Neo-con de una unión de Estado occidentales y democráticos que suplante y sustituya a la ONU, en la que estos no creen y por supuesto el boicot a un modelo político alternativo en occidente a la hegemonía de los USA.
Con la OTAN, el papel político y militar de la UE es una quimera.

Por tanto en estos términos y para apostar por una Europa unida y relevante en el concierto internacional, OTAN NO.