miércoles 2 de abril de 2008

El Blog de Monseñor Sebastián. Aportaciones de la Iglesia Católica a la Democracia.



Como católico heterodoxo, me cae bien que un obispo, aunque sea emérito, le de por las nuevas tecnologías. Ahí está Pedro Casaldáliga en Brasil y en http://www.servicioskoinonia.org/ Pero ya cuando Monseñor Sebastián, se derrama por Libertad digital y los palmeros matutinos lo aplauden la cosa va mal. Y si encima se regocijan en un artículo sobre la aportación de la Iglesia Católica a la Democracia con el ejemplo la Carta Pastoral de los Obispos Españoles de 1937.

Se regocijan porque en esa Carta puesta como ejemplo democrático y de defensa de las instituciones republicanas es reflejo del compromiso de la Jerarquía Católica con la Democracia. Esa basura ideológica que destila el peor clericalismo tridentino, esa vesania anti - modernista y obsesamente centrado en el anticomunismo que se encargaran muchos jerarcas de fomentar, la unen con el talante del cardenal Tarancón, es para troncharse de risa. Es más monseñor Sebastían de memoria frágil y golfa obvia que cuando se votó en la Constitución Gaudium et Spes en la basílica de San Pedro en el Concilio Vaticano II, el punto dedicado a la libertad religiosa , el obispo de Tenerife, interpretando el sentir mayoritario surgido de la Iglesia de la Cruzada, dijo a su compañero de bancada: “Haría el Señor un favor a su Iglesia haciendo que el techo de la Basílica se derrumbe sobre los padres Conciliares”.

También obvia que esa Carta que relata el martirio de la Iglesia, promovida por el Cardenal Gomá, Primado de Toledo, es la base para que el Arzobispo de Toledo bendijera la Guerra como cruzada. Perlas:
España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie.
La Guerra de España, 1936-1939, página 261.

La guerra de España es una guerra civil? No; una lucha de los sin Dios [...] contra la verdadera España, contra la religión católica.
La Guerra de España, 1936-1939, página 261.
el Obispo de Salamanca Pla y Deniel llama a Franco «gran Caudillo defensor del espiritualismo de nuestros días» al finalizar la guerra en 1939 que «en la santa Cruzada contra el comunismo ha tenido la Acción Católica, no sólo numeorosísimos mártires y algunos de la rama femenina, que han sufrido la muerte a los gritos de «¡Viva Cristo Rey!» y ¡Viva España!, sino también numerosísimos héroes en los campos de batalla»,

El Obispo de Vitoria, D. Mateo Múgica, hizo proclamar por la radio de Vitoria un nuevo documento el 8 de septiembre de 1936 en estos términos: «El día 6 de agosto nuestro documento pastroal condenaba la incomprensible conducta de algunos católicos de nuestra diócesis que combatían a metralla despiadada a otros hermanos suyos católicos levantados en armas a una con la inmensa mayoría del Ejército español, para defender los intereses religiosos de España… No podéis de ninguna manera cooperar ni mucho ni poco, ni directa ni indirectamente, al quebranto del Ejército español y cuerpos auxiliares, requetés, falangistas y milicias ciudadanas, que enarbolando la auténtica bandera española, la bicolor, luchan heroicamente por la Religión y por la Patria. Oh, si triunfaran los marxistas, rotos los diques de la Religión, de la moral y de la decendia, la ola arrolladora hundiría a todos en su ímpetu furioso. ¡No habría salvación para los católicos, y procurarían por todos los medios borrar hastta el último vestigio de Dios! ¡Qué diferencia con lo que sucede en las provincias que resueltamente se adhirieron al Salvador Movimiento del Ejército español!… El crucifijo ha sido restituido a su puesto de honor en las escuelas, la imagen venerada del Sagrado Corazón ha retornado a su trono que ocupaba en los Ayuntamientos y Diputaciones. Son respetados los derechos de la santa Iglesia. Sacerdotes, religiosos y religiosas son respetados, apoyados, amados… Y se prometen oficialmente soluciones cristianas ventajosísimas a los obreros… Irún fue incendiada por los marxistas, como serían destruidas otras ciudades, si unidos los buenos, como han hecho en el resto de España no aplastan a ese monstruo del marxismo, ruina de toda civilización… El Ejército español y sus cuerpos auxiliares están dispuestos a triunfar cueste lo que cueste, y hay que apoyarles decididamente… Basta de sangre. Dejad de combatir al Ejército español victorioso, apoyadlo, cooperad con él, y sálvase la vida de todos para que todos, olvidando odios y rencores, podamos vivir en paz y santa libertad». Finalmente invita el Obispo de Vitoria a los sacerdotes y religiosos a orar para cooperar por todos losd medios visibles al triunfo del Ejército salvador de España!. ¡Viva España!»
El Cardenal Gomá en su escrito Sobre el caso de España, dedicado a explicar el carácter religioso de la guerra española contra los que decían que era una mera guerra de clases, de ricos contra pobres, de demócratas contra fascistas, puntualiza: «Si la guerra actual aparece como una guerra puramente civil, porque es en el suelo español y por los mismos españoles donde se sostiene, en el fondo debe reconocerse en ella un espíritu de verdadera Cruzada en pro de la Religión católica; lo que era como un eco de las palabras de la Carta Pastoral de Pla y Deniel, escrita dos meses antes. Y continúa: «La Cruz y la espada -la espada contra la Cruz- son la síntesis de la historia del Cristianismo en sus tres primeros siglos. En los tiempos medievales -la espada al servicio de la Cruz- las Cruzadas en que millares de hombres blanden la espada, marcado su pecho con la cruz, son uno de los movimientos de fuerza y de espíritu, que dejaron huella profunda en la historia del mundo. Y hoy sacerdotes y soldados españoles, para que no falte en la historia de la conjunción de la cruz y la espada, os juntáis en los campos de batalla, unos para levantar, sobre las frentes rendidas, la Hostia y el Cáliz, reproducción del sacrificio de la Cruz y otros obedeciendo al gesto fulminante de la espada de vuestros jefes para lanzaron, en nombre de Dios y de la Patria, a la reconquista del bendio pueblo de España… Que la Cruz sea como la forma espiritual de la espada, que no vibre la espada si no es movida por un profundo espíritu de justicia… Es un ejército de cruzados . Y el 2 de febrero el Cardenal Gomá habla de «nuestra Cruzada» en su Pastoral, titulada Catolicismo y Patria. Ya en 1938 había hablado de que nuestra guerra tiene en algunos aspectos todos los caracteres de Cruzada tanto por lo menos que algunas guerras de Religión que registra la historia»



YA está bien de falsificar la historia como hacen los adláteres de Libertad Digital. Y por favor Monseñor Sebastián sea más santo y aléjese de los mercaderes del Templo.